lunes, 25 de febrero de 2008

Programa Nº 155

Editorial

Sobre triunfos y objetivos潗摲$龈マ ¦°


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nteiroces postergado.

Los últimos dos triunfos de Huracán, provocaron en nuestra gente, la sensación inequívoca del orgullo indisimulado.

Ganarle en menos de una semana, a los equipos que en el torneo pasado se coronaron campeón y subcampeón respectivamente, generó nuevamente la discusión en distintos ámbitos de “para qué está este Huracán”

¿Para zafar del fantasma del efecto ascensor?, ¿Para buscar un lugar en las copas continentales?, ¿Para intentar la hazaña de reeditar un título profesional en primera división, que se nos niega desde hace 35 años?

Habrá que poner la pelota contra el suelo, dormirla bajo la suela y ojear el panorama. Ser cautos en el análisis, y no perder de vista los objetivos primordiales.

El Globo, antes que nada, debe volver a ser. Es decir, reinsertarse en el concierto futbolero, recuperando protagonismo. Que los rivales vean a Huracán como un escollo duro de sortear, generar respeto y temor.

Con algunos abanderados, y unos cuantos escoltas, este plantel parece estar conformado por hombres que desconocen los límites que impone la mediocridad. Es un equipo que, jugando bien o mal, parece ir siempre a más. A menudo, da la sensación, que cuando llegan al vestuario, estos tipos no le quedan fuerzas ni para sacarse las medias.

Y encima la gente… Usted, vos, yo. De un tiempo a esta parte, se ha creado una mística de aliento permanente, de un ida y vuelta entre hinchas y jugadores. Vos me das tu sacrificio desde la cancha, yo devuelvo aliento desde la tribuna y viceversa.

A partir de allí, todo es posible. No negarse a nada. Porque además existe un plus, un extra, para nada desdeñable.

¿Alguien en su sano juicio, será capaz de negar la buena estrella de nuestro Presidente?

Se le podrán discutir una y mil cosas a Carlos Babington. Se podrá dudar y disentir sobre sus métodos de conducción, sobre algunos rasgos autoritarios en su gestión, de su escaso apego a la delegación de tareas… Pero ¿Quién le quita el aura ganadora que significa haber sido campeón en primera como jugador, haberle dado al club dos ascensos como técnico y uno como presidente?

Es entonces, cuando la suma de factores nos permite a los hinchas del Globo, soñar.

Desterrar para siempre los fantasmas indeseables, llegar a Sudamérica, vivir la alegría de un campeonato.

Objetivos. Uno es primordial. Huracán es inviable fuera de la primera división.

Otro más audaz, posicionar al Globo en la esfera continental.

El último, el gran sueño, el de todos, el tantas veces postergado, podrá esperar.

Por ahora, sólo por ahora.

Gustavo Quinteiro



lunes, 18 de febrero de 2008

Programa Nº 154


Editorial

A propósito del Centenario

El próximo 1º de noviembre, Huracán, el club del barrio de las ranas, cumple 100 años.

Y más allá de que algunos, con buen tino, digan que “¿ Para qué pensar en el centenario con todos los problemas que tenemos?”, los que hacemos Globo de mi Vida, creemos que es una excelente oportunidad de exponer, positivamente, a nuestra institución en los primeros planos.

Huracán tiene heridas; profundas, dolorosas, lacerantes. La distancia entre lo que fuimos, lo que debemos ser, y lo que somos, nos golpea todos los días. Pero nada cura las heridas, como un bello sueño.

Entonces construyamos uno, estando bien despiertos. Edifiquémoslo acercando propuestas, ideas, medios.

Sabemos que la Honorable Comisión Directiva, está abocada a la solución de problemas mucho más urgentes… el maldito día a día que mina las fuerzas, potencia el realismo, y desdeña de utopías.

Allí es cuando se hace necesario lo que mencionábamos en nuestro editorial anterior. Abrir los canales de participación y colaboración para alcanzar los objetivos, que por sí solos, nuestros actuales dirigentes no pueden lograr.

Gente capaz y dispuesta. Dirigentes que sepan delegar, y que lo hagan en base a la capacidad de los ejecutores, ese es el desafío de la hora.

Desde la vereda de nuestro clásico rival, surgió la iniciativa de disputar la Copa Centenario. El hecho de que San Lorenzo y Huracán hayan nacido el mismo año, le da al clásico, otro ingrediente que lo hace único.

Un partido en el Pedro Bidegain, y otro en el Tomás Ducó, le reportaría a Huracán, una serie de beneficios mediáticos, para nada despreciables, y fundamentalmente, sacaría de la discusión a un tercero en discordia que desde hace varios años, y a partir de logros deportivos e institucionales pretende (sin éxito) ocupar el lugar que por convocatoria e historia nos pertenecen.

El centenario es una oportunidad inmejorable para promocionar el producto HURACAN. En la era del marketing y la comunicación, sería un pecado imperdonable, no aprovecharlo. GLOBO DE MI VIDA

Gustavo Quinteiro

martes, 12 de febrero de 2008

Programa 153 (1º de esta segunda época)





Editorial

Acá estamos, volvimos

Volvimos, porque creemos, firmemente, que tenemos cosas para darle a Huracán…

Porque a partir de una independencia política a la que no renunciaremos, podremos aplaudir, criticar, disentir, coincidir, acercar ideas, propuestas…

Porque tenemos la oportunidad, desde este medio, de reclamarle al poder de turno, canales de participación para los socios, hay que fomentar el compromiso de la gente y lejos de ahuyentarla, acercarla, estimularla a ser protagonista del destino común.

Volvimos porque queremos ser vigilantes irrestrictos del patrimonio social de Huracán y defensores de la Asociación Civil sin fines de lucro, como formato institucional irrenunciable.

Nuestro objetivo es informar, pero queremos ir más allá. Pretendemos ser la voz de la gente que sueña con un Huracán mejor. Las peñas del interior y su labor encomiable para nacionalizar el sentimiento Quemero, La subcomisión del Hincha y Voluntarios por Huracán, que nacieron cuando el Globo parecía transitar el negro camino de la disolución, El grupo de Madres de Huracán con su trabajo tenaz a favor de los pibes, amor y obras. Y finalmente los mayores, quienes también van trazando caminos con vistas al futuro, a través de la Asociación Mutual de Veteranos, todos ellos tendrán en Globo de mi Vida un difusor permanente de la labor que desarrollan.

Volvimos porque no nos resignamos al estado de postración en que han dejado a nuestro club dirigencias ineficaces, mediocres, incapaces y, en muchos casos, sospechadas de corrupción, por espacio de más de 30 años.

Volvimos para sumar…

Hoy Huracán parece partido en dos. Cohabitan en su seno dos posiciones drásticas, rígidas, se está de un bando o del otro. Peligroso blanco o negro, sin escalas de grises…

Por eso también volvimos. Volvimos para acercar posiciones, para demostrar que se puede ser crítico sin ser necio, y apoyar sin ser obsecuente. Para dejar en claro que Huracán está por sobre los hombres, pero serán estos, los que en definitiva, lo pueden volver a poner en su justo sitio.

Por todo esto volvimos…Por que nuestra pasión va más allá de los 90 minutos de un partido. Volvimos... Globo de mi vida.

Gustavo Quinteiro